15 santuarios de Galicia: el origen de la religión desde la antropología (I)

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Resumen

En este trabajo se pretende analizar los motivos por los que las personas van a los santuarios, a partir de un muestreo en Galicia, por ser una zona con gran cantidad de santuarios. Además, también se analizan ritos únicos que han hecho famosos a ciertos santuarios de Galicia. Se trata de mirar a los santuarios y sus romerías o ritos desde un punto de vista antropológico, por el cual, a partir de este análisis, podemos llegar a tener unas ideas más o menos claras sobre el origen de la religión.

El concepto de santuario

El santuario es un lugar de culto, al que acuden devotos de todas partes para rogar a la divinidad o ídolo la concesión de una serie de peticiones de base material y espiritual. Luego de que la divinidad les concediese las peticiones requeridas, acuden al santuario para realizarle las promesas ofrecidas, o a veces es al revés, hacen promesas para que después la divinidad les conceda sus peticiones. Funcionan con el principio de reciprocidad que también existe en las relaciones humanas: yo te doy para que tú me des. El ser humano, a lo largo de su vida se encuentra con una gran cantidad de vicisitudes y peligros. Por tal motivo lleva a cabo una serie de rituales, ya que está convencido de su eficacia y de que es posible vincular su acción a un sentido valioso para su vida personal. Podemos decir que los rituales se distinguen por los siguientes elementos: poseen una regularidad y periodicidad al estar ligados a ciertas fiestas, tienen sentido para cierto número de personas, y suelen presentarse de un modo dramático. En los santuarios se venera a la divinidad o ídolo propio de cada creencia. A continuación haré una muestra con algunos santuarios de Galicia.
Dos santuarios del municipio de A Pontenova (Lugo): Nuestra Señora de Conforto y San Pedro Fiz
En este municipio, aunque también existe el Santuario da Virxe da Coba, nos quedaremos con los otros dos santuarios existentes en el municipio: Ntra. Señora (o Santa María) de Conforto y S. Pedro Fiz, a partir de los cuales analizaré los ritos católicos más tradicionales que se hacen en muchísimas parroquias de Galicia, especialmente del rural, además de los ritos propios de estos dos santuarios. También se analizan las principales plegarias que los devotos católicos hacen a figuras como los santos o la Virgen, principalmente.

Las rogativas por parte de los devotos

En general los devotos se ofrecen por si mismos o para conseguir alguna intercesión para otras personas, que no pueden acudir al santuario normalmente por alguna enfermedad. Entre las peticiones más específicas, que se llevan a cabo en estos santuarios, se destacan las siguientes: enfermedades humanas, enfermedades de animales, protección de la hacienda familiar, bendiciones por los recién nacidos y por los que van a nacer, problemas de índole familiar y relacionados con el paro etc. En el santuario de S. Pedro Fiz hay devotos que traen figuras de cera en testimonio de su agradecimiento por la influencia positiva de la imagen de devoción en la cura de una enfermedad humana o animal, o para rogar su intercesión ante cualquier dolencia. En la sacristía del santuario de Ntra. Señora de Conforto, había una lámpara de plata, algunos cálices, incensarios, cofres y otros objetos de culto con inscripciones de sus donantes, de los siglos XVII y XVIII, que hablan de la antigüedad del culto a este lugar. Estos y otros objetos se conservan actualmente en el Museo de Arte Sacro de Santa María de Conforto, al lado del santuario.

Las promesas ofrecidas al santo y a la virgen

La unidad básica de relación entre el devoto y la imagen sagrada para resolver una serie de problemas es la promesa. Esta consiste normalmente en un contacto directo y sagrado de fuerza moral entre la persona y Dios por medio de Cristo o de una serie de mediadores como son las distintas advocaciones de la Virgen y los santos. La promesa a la divinidad reproduce de un modo claro el sistema social vigente, en el que alguien hace algo a cambio de una posterior ayuda cuando llegue el momento adecuado, es decir, el principio de reciprocidad. En estos santuarios podemos distinguir dos modelos de relación entre los devotos y las imágenes de devoción: 1º.- La promesa generalmente es condicional, es decir, las advocaciones de la Virgen y el santo conceden la petición al devoto y luego este cumple la promesa. Se trata de un cumplimiento “a posteriori“, 2º.- Algunos devotos acuden a suplicar la mediación de las imágenes de devoción ante un problema determinado, realizando una serie de rituales y ofrendas. En este caso tienen lugar antes de que les sea concedida la petición.

Los rituales colectivos

La celebración de misas

En todos los santuarios los días de su festividad se celebran misas desde primeras horas de la mañana hasta la una o una y media de la tarde, en que se dice una misa solemne. En esta labor, los sacerdotes, encargados de estos recintos sagrados, son ayudados por algunos compañeros de parroquias limítrofes, y por algún sacerdote, afincado en la capital de la diócesis, que pudiera venir con la finalidad de predicar en la misa solemne.

El ritual procesional

Al acabar la misa solemne se celebra la procesión, que recorre el perímetro de los santuarios. Todas las imágenes, que salen en la procesión, santifican el espacio, que recorren, proporcionando una energía positiva a todos los seres, tanto personas como animales, que se encuentran en dicho espacio. Con respecto a la disposición, que presenta la procesión, conviene señalar que en los santuarios de Conforto y S. Pedro Fiz salen las imágenes, objeto de la festividad, precedidas de otras, así como de las cruces y pendones parroquiales. En la romería de Santa María de Conforto, los devotos en general, se ofrecen por sí mismos, o para conseguir alguna intercesión para otras personas que no pueden acudir al santuario por alguna enfermedad. Se pide para librarse de enfermedades humanas y de animales, solventar problemas familiares o de paro, por el bien de los recién nacidos o los que van a nacer, etc. Otros rituales, que pueden ser colectivos o individuales, consisten en ir andando al santuario desde el lugar de origen y/o en dar una o más vueltas al santuario, de pie o de rodillas y con una imagen de la Virgen o con ramas de tejo de los alrededores del templo. Con estas ramas de tejo, también realizan otro ritual, consistente en conservar estas ramas en los hogares de los devotos, hasta que se deshacen, como símbolo de protección y buena suerte. Por otro lado, como sucede en muchas romerías, los devotos quieren tocar o incluso besar la imagen de la Virgen, y en algunos casos, tocarla con paños, que quedan sacralizados. Al lado del santuario, existe una fuente del siglo XVIII con una imagen pétrea de la Virgen patrona del santuario. En esta fuente, se realiza otro ritual consiste en mojar paños con el agua de esta fuente y pasarlos por partes enfermas del cuerpo. Una vez realizado, se colgaban los paños en la vegetación de alrededor de la fuente. En San Pedro Fiz, los rituales son prácticamente idénticos a los de Santa María de Conforto. Destaca mencionar que, según la creencia popular, este santo es especialmente efectivo en la eliminación de verrugas, por lo que mucha gente acude a lavar sus verrugas con el agua de la fuente cercana al santuario.

San Andrés de Teixido (Cedeira, A Coruña)

Probablemente sea el santuario más famoso de Galicia. Ya existía en el siglo XII, según consta en algunos documentos, y pertenecía a la Orden de Malta. Antiguamente los peregrinos llegaban a este lugar subiendo montes y venciendo muchas dificultades, haciendo un auténtico “camino de peregrinación”, ahora, con la construcción de carreteras, ese camino ya es más fácil y ligero.

La romería de San Andrés de Teixido

A lo largo de los siglos, mucha gente de toda Galicia fue en romería a San Andrés de Teixido, lugar que continúa siendo un potente imán espiritual. Al lado del culto que la Iglesia Católica les da a sus santos, en Teixido perduraron otras creencias y prácticas religiosas ajenas al cristianismo, costumbres íntimamente relacionadas con cultos paganos. Como en otros tantos santuarios de Galicia, es muy probable que Teixido hubiera sido un lugar de culto prerromano que luego fue cristianizado. El topónimo Teixido parece proceder de los “teixos” (tejos), árbol legendario de Galicia. También existen elementos naturales que forman del paisaje de los alrededores que, tradicionalmente, albergan un significado sagrado: las montañas como símbolo de elevación sobre lo terrenal, el océano como algo grandioso como tránsito a otra vida, y la idea de fin del mundo por la situación geográfica del lugar (que también coincide con el culto naturalista de antiguos pobladores del lugar), las hierbas sanadoras y la purificación por medio de las aguas santas, todo ello, con un fuerte significado antropológico. Según el refrán: “A San Andrés de Teixido, va muerto el que no fue de vivo”, por eso dicen que a lo largo del camino se pueden ver muchos animales caminando, ya que según estas creencias estos animales son las almas de las personas que en vida no pudieron hacer la romería, y entonces para poder cumplirla, toman esa forma para llegar al santuario, pues, según la promesa de Jesús a San Andrés, no pueden entrar en el cielo sin visitarlo una vez. Por ese motivo, a todos los animales que se encuentran en el camino no se les puede hacer ningún mal, para que puedan alcanzar el santuario y el Cielo. Otra manera que pueden tener las almas para hacer la romería a Teixido, es con la ayuda de sus parientes vivos. Antes de iniciar la peregrinación a San Andrés, los parientes van al cementerio donde se encuentra la tumba del difunto, para llamar e invitar al espíritu del muerto a hacer el viaje junto a ellos (se supone que hay que dar 3 golpes en la tumba para que el espíritu pueda ir con ellos). Durante todo el trayecto, tratan al espíritu como si la persona muerta estuviera viva dejándole un lugar en el coche (si el viaje es hecho de esta manera) y hablándole también, si comen durante el viaje, el muerto tendrá un plato en la mesa con comida (que será donada a un mendigo). Cuando lleguen al santuario, la obligación estará cumplida y el espíritu ya podría entrar en el Cielo. Antiguamente, los romeros acostumbraban a llevar un hábito especial. Este consistía en una especie de larga camisa blanca con ondas de colores, formando listas u olas, algunas veces ceñida por la cintura, otras veces suelta. Algunos de ellos llevaban también gaitas, panderos y otros instrumentos, y para hacer el camino más ligero, iban tocando y cantando. En algunos lugares determinados de estos puntos del camino, depositaban piedras. Estas piedras hacían crecer “milladoiros”. Los “milladoiros”, son amontonamientos de piedras al borde de los caminos que los romeros van construyendo con el transcurso del tiempo, al dejar cada uno de ellos una piedra. Existe una creencia popular que dice que esta costumbre de levantar milladoiros tiene por objeto que, en el día del Juicio, las piedras hablarán y darán testimonio del cumplimiento de la romería por parte del romero; motivo por el cual, es muy importante para los peregrinos depositar una piedra en estos milladoiros. En el área de influjo del cristianismo al culto pagano a las piedras, se supone que los milladoiros simbolizan las almas del purgatorio que se encontraban allí por no cumplir un ofrecimiento hecho en vida. También se piensa que su origen está en ritos funerarios prehistóricos que tal vez tentarían, al hecho de dejar las piedras, se anclaría el alma del muerto y no dejarla cambiar en peligro para la comunidad. De ahí viene la costumbre que una vez depositado un cadáver en la sepultura, un familiar coja un puñado de tierra y la eche sobre la caja, y después hagan lo mismo el resto de los asistentes. Sobre San Andrés de Teixido existen gran cantidad de leyendas de tiempo y procedencia desconocidas. Por ejemplo, existe la leyenda de las Jóvenes Encantadas, que dice en la roca llamada “Pena do Encanto”, hay una doncella encantada que se manifiesta todos los años en la noche de San Juan con la esperanza de que un hombre la desencante. El desencantamiento no es fácil, pues a medida que el hombre se acerca a ella, va perdiendo su belleza y se va convirtiendo en un monstruo repugnante y asqueroso, si alguien se atreve a matar al monstruo, desencanta a la doncella, con la que se podrá casar. Muy cerca de este escenario, en el llamado “Coto das Fondas”, hay varias mozas encantadas que se pueden cada 24 de junio, día en el que se ven los encantos. El motivo de su existencia es el de que eran mujeres pertenecientes a familias nobles que no aceptaron a los maridos asignados por sus padres, por lo tanto, desobedientes, las encantaron hasta que llegue algún joven valiente que las libere.

Ritos y tradiciones

Son muchos los poderes que se le atribuyen a San Andrés de Teixido, tales como curar una enfermedad, proteger el ganado y las cosechas y también el de consultar el porvenir. Como sucede en la mayoría de los santuarios, existe una mezcla de ritos paganos y religiosos, que los peregrinos deben cumplir. Después de la llegada al santuario, de escuchar la misa y de cumplir las promesas, es preciso bajar a la llamada “Fonte do Santo” o Fuente de los Tres Caños, recorrido que algunos hacían de rodillas. Está situada a escasa distancia del santuario y algunos autores la llaman como “fonte da vida e da morte” (fuente de la vida y de la muerte), porque según dicen las creencias populares desempeña funciones de adivinación. Dice la tradición que su caudal es siempre constante. Un peregrino no se puede ir del santuario sin antes beber agua de ella y también llevar un poco para su casa. Por medio de esta fuente, se le hacen consultas al Santo, saber si le concederá o no lo que se pide. Para eso, se echa una miga de pan, al mismo tiempo que se piensa en un deseo (según otras fuentes, tienen que ser 3 deseos) y de ese modo se podrá saber si lo pedido será concedido. Si el trozo de pan flota el deseo se cumplirá, si el pan va al fondo, significa que no, por lo que deberá volver nuevamente a Teixido el próximo año. De la misma manera, la fuente era usada para informar sobre la vida de la persona, si la miga flotaba, el peregrino tenía la garantía de que iba a volver otra vez al santuario, pero si se iba al fondo, esto era considerado signo de que iba a morir ese mismo año. También Los romeros acostumbraban a llevar como recuerdo de la visita algunas ramas de tejo (árbol muy abundante que le dio nombre al lugar). En esta zona crece la llamada “herba de namorar” (literalmente, hierba de enamorar) a la que le atribuyen propiedades “casamenteras”. Según algunas fuentes, con esta hierba se hacían hechizos de magia amorosa, metiendo una ramita de esta hierba en la ropa del amado. Junto a esta hierba, también crece el “xunco do bo parir”, nombre que se le da a esta planta por tener propiedades benéficas en los partos. Luego de recolecciones de estas hierbas los peregrinos regresan al santuario con ellas, e luego son llevadas a sus casas como ayuda para obtener el favor pedido al santo. En un rincón de la iglesia se pueden ver figuras de cera que representan manos, pies, cabezas, cuerpos enteros, cerdos o vacas. Estas ofrendas en cera son testimonio de la intercesión milagrosa del apóstol en la curación. Antiguamente, algunos devotos que estuvieron a punto de morir, ofrecían sus ataúdes en los que, previamente, oían misa en su interior. Existen otros exvotos artesanales a la venta en muchos puestos de los alrededores hechos con pan, los llamados “sanandreses”, que son figuritas de pan sin fermentar, pintadas con muchos colores, trabajo hecho por las “santeiras”. Ellas modelan estas figuras y las cuecen en el horno de una cocina de leña. Luego son vendidas por ellas mismas a los visitantes del santuario. Representan símbolos que tuvieron mucho que ver con la llegada del apóstol a Teixido. Los sanandreses hechos en pan, vienen de la promesa que Jesús hizo a Andrés, de que nunca le faltaría el pan en su santuario, así como tampoco le iba faltar agua, lo que está simbolizado en la fuente del Santo. Inicialmente había 3 figuras: un hombre, una mujer y una paloma. Actualmente son cinco: la mano: pide por el amor las buenas compañías y la amistad, el pez: por el trabajo y el sustento, la barca: para los viajes la casa y los negocios, el santo: por la salud física y mental y la buena convivencia, el pensamiento: por los estudios, las pruebas y el buen sentido. Es de gran eficacia contra envidias y maleficios. Dice la tradición que quien los lleva consigo, nunca estará desamparado. Frente a estas costas se encuentra una roca llamada “A barca de San Andrés”, que según dice la leyenda, era la barca en la que llegó a esas tierras y luego se convirtió en piedra (algunas fuentes dicen que iba acompañado de San Pedro, otras dicen que Dios le concedió este santuario a San Andrés por el naufragio de su barca). Algunas fuentes dicen que la gente iba a venerar al santuario porque se creía que la Vía Láctea (conocida como Camino de San Andrés), acababa allí. Un relato popular cuenta que tres muchachos encontraron una calavera en medio del camino y, sin respeto alguno, la trasladaron a patadas hasta la puerta del santuario. Al llegar allí, oyeron cómo la calavera les daba las gracias ya que por sí sola hubiese sido incapaz de llegar. Hoy en día es una de las romerías más populares de Galicia, de peregrinación en todo el año. La romería más importante se celebra el día 8 de septiembre.

Simón de Eiré

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