El origen del boicot

Boicot. Que palabra tan rara, ¿verdad? Lo digo en un sentido gramatical, porque sobre su significado creo que es conocido por (casi) todos. Lo que no todo el mundo sabe es la historia que hay detrás de ella. Es una palabra que contextualiza muy bien la época y el país en el que se originó esta palabra. Contemos dicha historia.

Debemos trasladarnos a la isla de Irlanda de mediados del siglo XIX. Por aquella época, esta isla sufrió la denominada “Gran Hambruna”, causada, sobre todo, por varias malas cosechas de patata (debido a que los cultivos de patata fueron infectados con el hongo llamado añublo), el principal cultivo agrícola que se practicaba en Irlanda desde el siglo anterior. Esta “Gran Hambruna” no fue, sin embargo, el único episodio famélico que se producía en la isla en ese siglo. Distintas partes de la isla de Irlanda conocieron diversos episodios de este tipo, si bien nunca tuvieron las consecuencias demográficas de la “Gran Hambruna”, que provocaron que la población disminuyese alrededor de un 20%, además de provocar que otro 20% de la población irlandesa emigrase, sobre todo hacia Estados Unidos.

Diversos gobiernos británicos de la época (mencionar que Irlanda, en aquella época, dependía en su totalidad de Gran Bretaña), intentaron aplicar diversas medidas para intentar solucionar el problema del hambre irlandés y sobre todo, intentar que Irlanda no dependiese exclusivamente del cultivo de la patata, intentando diversificar los cultivos. Los “tories” y los “whigs” (conservadores y liberales, respectivamente) aplicaron medidas de diferente carácter, y con mayor o menor éxito. Pero nunca resultaron del todo satisfactorias.

Por otro lado, esta hambruna estuvo a punto de hacer desaparecer el idioma gaélico. Se creó un estigma social hacia esta lengua, identificándola con la pobreza y los campesinos, y en consecuencia, se relacionaba con el hambre y la muerte, haciendo del inglés un sinónimo del éxito y del bienestar. La mayor parte de los padres irlandeses de aquella época intentaron obligar a sus hijos a que hablaran únicamente en inglés.

Todo esto era el caldo de cultivo perfecto para la aparición de diversos movimientos nacionalistas irlandeses, que rápidamente se les conoció global y popularmente como “fenianos” (una generalización errónea, pues en aquella época hubo más grupos nacionalistas irlandeses distintos a la Hermandad Republicana Irlandesa (IRB) y a su rama estadounidense, la Hermandad Feniana, de donde procede el término feniano).

En este asunto, fue muy importante el papel que jugaron los irlandeses que emigraron a Estados Unidos, conocidos como los “irlandeses-americanos”. En este colectivo, surgió la idea de que la hambruna fue culpa de Inglaterra, y con los años, conformaron una importante corriente de opinión pública en Estados Unidos, que se caracterizaba por ser hostil a todos los intereses británicos. La clase política de Estados Unidos, en general, tuvo en consideración las demandas de este colectivo, presionando a los diversos gobiernos ingleses en este tema, e incluso financiando a diversos grupos nacionalistas irlandeses, surgidos tanto en Estados Unidos como en Irlanda, además de acoger en su país a diversos activistas nacionalistas irlandeses, que por una razón u otra, tuvieron que huir de Irlanda o Inglaterra.

Tanto en el continente americano, como en Irlanda y Reino Unido, muchos nacionalistas irlandeses (el término feniano hoy en día es un término peyorativo para designar al conjunto de los nacionalistas irlandeses) organizaron actos violentos, con la exigencia de la emancipación de Irlanda respecto al Reino Unido. En el continente americano, son muy conocidas las llamadas Fenian Raids (de las que hablaremos en otro artículo), y en Irlanda y Reino Unido, destacan los intentos de rebelión de 1848 y 1867.

El gobierno de Westminster, después de estos incidentes, cambió sus políticas respecto a Irlanda y los movimientos nacionalistas (que se basaron, en su mayor parte, en la represión), y comenzó un período de reformas y de uso de métodos pacíficos en política, de la mano del gobierno del Primer Ministro británico y líder del Partido Liberal William Gladstone, ganador de las elecciones generales de 1868, cuyo lema de campaña fue “Justicia para Irlanda”. Dicho gobierno consiguió apaciguar en parte los ánimos en Irlanda sobre el uso de la violencia para la reivindicación de los problemas de Irlanda, impulsando un proyecto de ley para la constitución de un “Home Rule” para Irlanda, es decir, otorgar una mayor autonomía a Irlanda, creando incluso un parlamento propio irlandés dentro del Reino Unido, algo que finalmente fue rechazado en varias ocasiones por el Parlamento británico.

En paralelo a esto, el nacionalismo irlandés cambió de estrategia. Los problemas agrarios todavía existían, sobre todo, debido a diversas reformas agrarias, que provocaron la expulsión, aproximadamente, de más de 300.000 agricultores arrendatarios de tierras, y parte del nacionalismo irlandés creó asociaciones y ligas de arrendatarios en defensa de los intereses de este colectivo, para que posteriormente, en las elecciones de 1852, cuarenta diputados irlandeses se unan como el Partido Irlandés Independiente, siendo uno de sus objetivos fundacionales el cumplimento de las demandas de estas asociaciones y ligas de arrendatarios. Pero, debido a problemas internos, este partido se disuelve a los pocos años de su creación.

Ya durante el gobierno de Gladstone, el abogado Isaac Butt resucita viejas ideas de etapas anteriores del nacionalismo irlandés y crea la Asociación por un Gobierno Autónomo en Irlanda, que más tarde se llamaría Liga por un Gobierno Irlandés, y que reivindicaba una mayor autonomía para Irlanda. En la década de 1870, se introduce el voto secreto en las elecciones británicas, y Butt y los suyos ganaron 59 de los 103 escaños destinados a los irlandeses, configurando así el llamado Partido Parlamentario Irlandés.

Años más tarde, Butt fue sustituido por Charles Stewart Parnell, que, a diferencia de su predecesor, reclamó abiertamente la independencia de Irlanda, algo que atrajo a la IRB, si bien la IRB como institución no apoyó a este partido, si bien sus miembros podrían hacerlo a título personal. Por otro lado, Parnell consiguió la ayuda, en materia agraria, de Michael Davitt, quien fundó la Liga Nacional Irlandesa por la Tierra (o la Liga por la Tierra, en su forma abreviada), y colocó a Parnell como presidente, con el objetivo de ganar simpatizantes en el mundo rural para el partido de Parnell, y siempre y cuando el partido de Parnell desplegase su campaña a favor de la reforma agraria.

La Liga por la Tierra se caracterizó por su carácter radical (en términos de la época, pero sin usar la violencia), y la crisis agraria de 1879 fue el momento idóneo para aplicar sus fundamentos. Denunció el desigual reparto de la propiedad de las tierras irlandesas (menos de 2000 personas poseían el 70% de las tierras irlandesas, mientras que otros 3 millones de agricultores apenas tenían propiedades), y demandó un reparto de tierras para los agricultores, pero compensando económicamente a los terratenientes, y mantuvo la vieja demanda de las tres efes para los arrendatarios: fair rent (renta justa), fixity of tenure (poder permanecer en las tierras que uno trabaja mientras pague la renta), y free sale (derecho a traspasar libremente las tierras a otros arrendatarios).

La Liga por la Tierra comenzó sus campañas, conocidas globalmente como “la guerra por la tierra”, en donde se retuvieron rentas hasta el último momento posible, y en algunos casos, condenar al ostracismo a quienes se hicieron con la propiedad de campesinos que hubiesen sido expulsados de ella, y a los terratenientes y sus agentes, algo que benefició mucho políticamente a Parnell.

El primero en sufrir esto fue el administrador de las tierras del terrateniente absentista lord Erne en el condado de Mayo, el capitán Charles Boycott. Sus jornaleros se negaron a cosechar o trabajar en sus tierras, los comercios se negaron a venderle comida, y el cartero local no depositó su correo. Para recoger la cosecha, se trajo al ejército y a hombres de la Orden de Orange, pero ello le supuso un coste de 10.000 libras, muy por encima del valor real de las cosechas. Al poco tiempo del incidente, el diario The Times acuñó el término “Boycott” para referirse a esta novedosa forma de acción, que para ciertos colectivos sociales era más fácil de pronunciar que ostracismo.

Decir, por último, que el capitán Boycott huyó en diciembre con su familia hacia Suffolk, Inglaterra, donde murió en 1897.

Simón de Eiré

Bibliografía

Ranelagh, J. O’B. (1999): Historia de Irlanda, Madrid, Cambridge University Press

Sierra, L. A. (2009): Irlanda. Una nación en busca de su identidad, Madrid, Sílex Ediciones

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