El mito celta en Galicia (Homenaje a Gerardo Pereira-Menaut)

Viendo el título de esta entrada, os preguntareis quien es la persona homenajeada, que méritos ha obtenido para ello y que tiene que ver con mitos celtas en Galicia. Bien, Gerardo Pereira-Menaut (Santiago de Compostela, 1946-2015) fue, entre otras cosas, Catedrático de Historia Antigua en la Universidad de Santiago de Compostela (USC). Fui uno de sus últimos alumnos, ya que falleció apenas unos meses después de haber finalizado la asignatura que me daba: Economía, sociedad e instituciones en la Antigüedad.

Su currículum la verdad es que era realmente impresionante: Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Valencia (1969), Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona (1973), Profesor no numerario de la Universidad de Valencia (1970-1975 y 1977-1978), Becario Humboldt en la Universidad de Heidelberg (Alemania) (1975-1977), Profesor Agregado en la Universidad de Oviedo (1978-1980), Profesor Agregado en la Universidad de Santiago de Compostela (1980-1983) y Catedrático de Historia Antigua en la Universidad de Santiago de Compostela desde 1983 hasta su fallecimiento, en el año 2015. Además, ha dirigido numerosos proyectos de investigación.

En lo que se refiere a historia, la verdad es que la mayor parte de los temas que trató Pereira-Menaut son tremendamente interesantes, y los textos que dejó escritos, que reflejan muy bien su trabajo, son tremendamente amenos y fáciles de leer, sin perder por ello un estilo de escritura culto y refinado.

Uno de los textos de Pereira-Menaut que más me impactó fue un texto titulado El celtismo de Galicia. Ciencia y leyenda reconciliadas. Por razones de copyright, no puedo reproducir en este artículo ese texto íntegro, de unas 14 páginas, aproximadamente. Pero sí que me gustaría comentarlo, ya que me parece un texto tremendamente interesante, además de animaros (los que podáis) a leer este texto de Pereira-Menaut.

Pereira-Menaut, en el texto que acabo de señalar, trata de clarificar, desde el punto de vista de la historia, la denominada cuestión del celtismo de Galicia, es decir, la pregunta sobre si los gallegos somos celtas (o más bien si los gallegos tenemos un origen celta) o no, con todo lo que eso implica.

A nivel popular, la idea de que los gallegos somos celtas está bastante aceptada. Así, se crea una diferenciación de Galicia respecto con el resto de España y con Portugal. Y además, Galicia se vincularía culturalmente con el resto de las naciones celtas (Irlanda, Isla de Man, Cornualles, Bretaña francesa, Escocia e Irlanda).

Se supone que el origen de toda esta idea se debe a un grupo de escritores gallegos que a principios del siglo XIX, y a imitación de lo que ocurrió con el nacionalismo alemán en ese siglo (hay que recordar es el momento de auge del Romanticismo), se preguntaron sobre la idiosincrasia de Galicia. Este hecho se aprovechó como punto de partida para poder construir un nuevo modelo político para Galicia: el nacionalismo gallego, lo cual esto nos indica un uso político de la historia.

Pereira-Menaut, en su texto, señala a algunos de esos autores, y señala algunas de sus afirmaciones en algunas obras de estos autores sobre diferentes hechos históricos de la historia antigua de Galicia, que pretendían ser de carácter científico. Si bien es cierto que estas ideas de estos autores del Romanticismo gallego tienen un sentido político e ideológico muy interesante, a nivel de la historia estas afirmaciones son falsas, están tergiversadas, o no hay manera de poder demostrarlas.

Sin pretender descalificar la idea del celtismo en Galicia, Pereira-Menaut dice que una cosa son las creencias populares y otra cosa muy distinta es la historia desde un punto de vista científico, aunque también afirma que es muy difícil (dice textualmente “prácticamente imposible”) poder sustituir el relato científico por el popular. También era consciente Pereira-Menaut de que no existe de momento otro relato distinto que no sea el mito celta para responder a la pregunta sobre el origen de Galicia, y de ahí que este relato siga siendo tan aceptado hoy en día. Además, apelaba a la convivencia pacífica de lo científico y lo legendario, siempre y cuando lo legendario no pretendiese ser científico (o al menos, que no fuese presumiendo de tener apoyos científicos).

Pereira-Menaut también se expresó en este texto, con estas palabras, sobre cuando se podría (según su opinión) dejar de usar el mito celta para responder al origen de Galicia:

“El gran cambio tendría lugar el día en que todo el rico mundo de sentimientos, convicciones, identidades, etc., que se transmiten en la expresión ‘somos celtas’ pase a ser trasmitido por la expresión ‘somos gallegos’: el día en que la identidad nacional no se vea como un presupuesto originario, sino como un resultado de la historia, que cada día se consolida o se debilita. Con otras palabras: el día en que comprendamos que el ser de Galicia no reside en un remoto pasado, sino en el más rabioso presente. Que los gallegos de hoy, más que herederos de algo, somos responsables de seguir siendo lo que somos, lo que a lo largo de la Historia hemos llegado a ser.”

A continuación, Pereira-Menaut expone parte de lo que la ciencia dice sobre este asunto del celtismo y el origen de Galicia. Básicamente, el profesor Pereira-Menaut expone dos líneas de trabajo: la histórica-filológica, y la genética aplicada a la historia de las poblaciones.

En la primera de estas líneas de trabajo, Pereira-Menaut hace referencia a tres manifestaciones que podrían tener información sobre este tema: los escritos de los autores clásicos, lo que dicen los restos arqueológicos, y lo que dicen las inscripciones romanas encontradas en Galicia.

Para el primero de estos casos, Pereira-Menaut básicamente nos dice que, en primer lugar, los autores clásicos, en su mayor parte, lo que hacen es citar diferentes nombres de pueblos antiguos que había en Galicia (y en la Península Ibérica) antes de la llegada de los romanos, que incluso hoy en día es muy difícil encontrar el origen de estos nombres, y critica muchas asociaciones de nombres que los autores del Romanticismo citados anteriormente hicieron para justificar el origen celta de Galicia.

En cuanto a las inscripciones romanas, hay que decir que están escritas en latín, ya que los pueblos que habitaban Galicia antes de la llegada de los romanos no conocían la escritura, por lo que no hay manera de saber cómo era el idioma hablado por los “galaicos”. Como mucho, se puede ver la versión del latín que utilizaban los galaicos en estas inscripciones romanas, lo que no quiere decir que sea el idioma propio de un determinado pueblo. Para entendernos en términos de hoy en día, es como el hecho de que las personas de la América de habla hispana, en realidad ahora hablan un latín en versión española, pero eso no significa que sean itálicos o españoles.

En estas inscripciones romanas, de vez en cuando hay algunas palabras sueltas de los galaicos, pero son bastante escasas y se usan en contextos muy determinados, no son, digamos, las palabras más usadas.

Si hay que hacer una visión de conjunto de este asunto guiándonos únicamente por las cuestiones filológicas, y comparándolo con lo que ocurre en las áreas colindantes con Galicia: el Cantábrico y Portugal, se puede dar a entender que en Galicia hubo pueblos de habla celta, con otros que desde luego no lo son, lo cual no supone un rasgo de diferenciación en la población gallega.

Veamos ahora la línea de trabajo de la genética aplicada a la historia de las poblaciones. Pereira-Menaut ya nos advierte de que “la genética no va nunca a establecer un ‘carnet de identidad genético celta’, sencillamente porque no existe tal cosa.”

Para las cuestiones más técnicas sobre genética, Pereira-Menaut se apoya en las investigaciones realizadas por el profesor y doctor Ángel Carracedo. Lo que viene a decir Pereira-Menaut a través de las investigaciones del doctor Carracedo, es que existen dos grandes grupos genéticos en Galicia: uno que ocuparía la zona norte y centro, y otro que ocuparía el sur de Galicia y el norte de Portugal, que además coinciden, más o menos, con lo que conocen los arqueólogos, historiadores y lingüistas, aunque tampoco son grupos demasiado definidos, simplemente es que en una zona dominan un determinado tipo de genes y en la otra zona dominan otro tipo de genes, pero no es algo para generalizar, ni mucho menos. De momento, esta línea de investigación todavía no ha avanzado más, habrá que esperar a que se desarrollen más investigaciones en este sentido.

Una vez desarrollado todo esto, el profesor Pereira-Menaut saca sus propias conclusiones de todo este asunto. En primer lugar, dice que no se puede establecer una relación entre “pueblo” y “cultura”. Para el caso que nos ocupa, lo celta no es igual a una determinada lengua, una determinada religión, unas determinadas costumbres y una determinada organización social. Porque distintos pueblos celtas que habitaron en toda Europa tenían diferentes lenguas, religiones, costumbres y organizaciones sociales entre sí.

Sigue argumentando el profesor Pereira-Menaut que todavía es peor decir que un pueblo, por el hecho de tener una de las características, ya presupone que tienen que tener el resto de características. El profesor Pereira-Menaut utiliza el ejemplo de que si en Galicia se hacía sidra en algunas casas de algunas zonas rurales de Galicia, y ocurre lo mismo en la Bretaña francesa, automáticamente ya es algo propio de ser celta, y que si se hace lo mismo en Polonia realmente no significa que pudiese ser algo celta.

También dice el profesor Pereira-Menaut que, efectivamente, el gallego es un símbolo de identidad de Galicia, pero ni siquiera el gallego es un idioma celta (aunque conserve restos de la lengua que hablaban los galaicos antes de la llegada de los romanos), sino que es la evolución histórica del latín que se usaba en la zona noroeste de la Península Ibérica.

Frente a la visión de lo celta como lo que aporta identidad propia a Galicia, Pereira-Menaut nos habla también de una corriente de opinión diferente en este asunto:

“(…) frente a los que creen que en el pasado remoto, en los celtas, está el depósito de toda identidad, están los que creen que esa identidad se construye o se destruye día a día, hoy mismo. Esta segunda visión es menos romántica, pero mucho más responsable y comprometida políticamente.”

¿Cuál es entonces, según el profesor Pereira-Menaut, la raíz histórica que podría empezar a aportar históricamente una identidad propia a Galicia (o más bien, al noroeste peninsular)?

Pues, ironías del destino, serían los romanos los que identificaron rasgos propios a la región que acabarán llamando Callaecia (o Gallaecia, según en donde mires). Se sabe que, normalmente, los antiguos romanos, al conquistar grandes regiones, las organizaban según diferentes demarcaciones, tal como las provincias o los conventos jurídicos. Para establecer estas demarcaciones, los antiguos romanos solían respetar las entidades históricas existentes, para evitarse ciertos problemas.

Para el caso del noroeste peninsular, cuatro fueron los argumentos utilizados, según el profesor Pereira-Menaut, para configurar la provincia de Callaecia o Gallaecia:

1. Una cultura arqueológica propia, la cultura de los castros, que tiene una forma de organización territorial, una concepción del espacio y el hábitat, unas formas de vida, utillajes etc., que se consideran propios.

2. Unos fenómenos lingüísticos que, en centro-norte de la actual Galicia, y al menos en parte, eran diferentes de sus vecinos.

3. Tenían gustos, concepciones, usos particulares, que nosotros sólo podemos captar en las inscripciones galaico-romanas, que incorporan elementos indígenas.

4. Tenían una forma de organización social, territorial y política que no existía en toda la Península Ibérica ni en todo el Imperio Romano: el sistema de castella (pequeños núcleos fortificados, como un castro), que encabezan subdivisiones territoriales y políticas dentro de cada pueblo.

Espero que os haya gustado este artículo, en memoria del profesor Gerardo Pereira-Menaut, y hablando sobre una de las cuestiones que más debate historiográfico ha generado en Galicia, no solamente entre los propios historiadores que han tratado este tema, sino también entre el público en general. Un saludo.

Simón de Eiré

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2 thoughts on “El mito celta en Galicia (Homenaje a Gerardo Pereira-Menaut)

  1. Interesantísimo artículo, enhorabuena. Lo que explicas con la ayuda del profesor Pereira-Menaut es bien conocido entre filólogos, clasicistas e indoeuropeístas. Desde el punto de vista linguístico, toponímico y arqueológico, el elemento céltico se presenta en Galicia mucho más diluido que en otras áreas de la península, y que la Celtiberia (zonas de Soria, Burgos, etc.) por supuesto. También en otros aspectos que tú señalas (pero de eso ya sé menos, así que no opino). Pero ve tú a decirle eso a muchos de nuestros paisanos…

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  2. No conocía la obra del profesor Pereira-Menaut, intentaré poner remedio cuanto antes. El párrafo que citas textualmente (“El gran cambio tendría lugar el día en que todo el rico mundo…) me parece estupendo, cargado de sabiduría.
    Saludos.

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