Vías romanas (I)

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Dentro de la cuestión de la romanización, el conocimiento de las vías romanas es fundamental, porque las vías romanas eran un gran medio de acercamiento del mundo romano a los mundos indígenas que iban conquistando a medida que iba avanzando el Imperio Romano.

A través de las rutas terrestres, se facilitaba la alimentación de la población, y la romanización se veía favorecida por el tráfico de personas y mercancías realizado a través de estos caminos. El latín se propaga por el territorio a través de las vías de comunicación, y lo mismo se puede decir de la religión pagana y de la religión cristiana.

Un buen conocimiento de la red viaria romana nos permite identificar, por ejemplo, viejas ciudades. Con este conocimiento, también podremos establecer la situación de las mansiones viarias, delimitar rutas comerciales, fijar límites de los conventos jurídicos, etc.

Además, el estudio de las vías romanas es fundamental para el conocimiento de las vías medievales y de los caminos reales, caminos de época posterior. Sin el substrato romano anterior, es imposible entender la razón de la existencia de estos caminos de épocas posteriores, ya que aprovecharon el modelo romano bien para seguir reutilizando las vías romanas, y modificarlas, sobre todo en cuanto a sus denominaciones, o bien como modelo inspirador para construir nuevos caminos.

Aunque en este artículo se preste especial atención a Galicia (o más bien, a la antigua provincia romana de Gallaecia, que ocupaba toda Galicia, gran parte de la actual Asturias, el oeste de Castilla y León, y el norte de Portugal), lo cierto es que muchas de las cuestiones que se abordan en este artículo, son aplicables en su mayor parte al resto de la Península Ibérica, y en general, al resto de territorios que conquistó el Imperio Romano.

La fuente clásica más importante para el estudio de las vías romanas es el denominado Itinerario de Antonino. En esta obra, se citan 372 vías terrestres, de las cuales 34 corresponden a Hispania, y de estas, 3 a Galicia. Nos da el nombre de las mansiones y la distancia que hay entre ellas en millas. Es una obra redactada en época del emperador Caracalla, en el siglo III d.C., aunque hay añadidos del siglo IV d.C.

No es un documento oficial, sino que parece que es una compilación literaria tomada de mapas más antiguos, pero presenta cantidad de errores, como, por ejemplo, agrupar caminos dispares, olvidar vías importantes, errores en el número de millas, suprimir mansiones, etc. Parece ser que sería obra de un particular, como una especie de guía de viajeros.

No obstante, algunos autores piensan que pudo haber sido realizado por militares para el desplazamiento de tropas y su aprovisionamiento. En la provincia romana de Gallaecia señalan varias mansiones y otros establecimientos: Aquis Originis (mansión viaria en el ayuntamiento de Lobios, muy cerca de la frontera con Portugal, provincia de Ourense), Aquis Querquensis (campamento romano situado en el actual ayuntamiento de Baños de Bande, provincia de Ourense, que se encuentra medio sumergido por el llamado Embalse de las Conchas) y Gemini (que se situaría, según las hipótesis de gran parte de los expertos, en la localidad de Sandiás, provincia de Ourense).

Otra obra clásica para el estudio de las vías romanas sería el Anónimo de Rávena, es una compilación de un monje del siglo IX, que maneja documentación del siglo IV y V. Con esta información, nos da una larga lista de nombres, más de 5.000, que son sobre todo ciudades antiguas, muchas de ellas posteriores al Itinerario de Antonino, y que en su enumeración, sigue el mismo orden que en la obra anterior (en Gallaecia serían: Aquis Ocerensis, Aquis Cercensis y Gemina, es decir, los mismos lugares que se señalan en el Itinerario de Antonino, pero con otras denominaciones).

Otra fuente clásica para el estudio de las vías romanas es la denominada Tabula Peutingeriana, un mapa en donde se nos sitúan todas las vías romanas en aquella época, concretamente, el ejemplar que se conserva es del siglo XII, pero que tiene datos de obras siglo VII y IV, desgraciadamente, las hojas referentes a Hispania se perdieron, y se conocen gracias a una reconstrucción. En este plano, los itinerarios romanos se representan rectilíneos (la representación de la orografía no se cumple). Normalmente en este mapa, se citan las mismas mansiones que en el Itinerario de Antonino.

Otra fuente clásica son las llamadas Tablas de barro de Astorga, consisten en 4 placas de arcilla en las cuales aparecen varios itinerarios romanos del noroeste. Estas tablas de barro han sido muy discutidas, y hay autores que dicen solo la llamada nº2 es verdadera. Justo en la tabla que se considera auténtica, aparecen dos itinerarios del noroeste (referidos a Galicia), la vía Luco Augusti ad Iria (de Lugo a Iria Flavia, localidad cercana a Padrón, provincia de A Coruña), citan varias mansiones, y citan otra vía, la vía que va de Lugo a Dactorium (nombre que se interpretaría como la actual población de Ferreira de Pantón (provincia de Lugo)).

Por último, otra obra clásica útil para estudiar las vías romanas, sería la Geografía de Ptolomeo. Ptolomeo fue un astrónomo de Alejandría que vivía en el siglo II d.C. En esta obra, nos da, además de datos de ríos y nombres de montañas, también nos da nombres de ciudades que corresponden a mansiones viarias, pero nos da también su situación geográfica en grados y minutos.

Existen también otras fuentes más modernas para estudiar las vías romanas. En primer lugar, los llamados Repertorios de caminos de época medieval, destacarían los repertorios escritos por autores como Villuga en 1546. Son mapas en donde se describen los caminos de la época, enumerando las villas por donde pasa e incluso las distancias parciales, en millas. También de este siglo es la obra de Alonso de Meneses, hecha 30 años después, otro repertorio de caminos, que en realidad es una copia del repertorio de Villuga.

Llegamos al siglo XVIII y otra fuente literaria son los relatos de viajeros extranjeros, que visitan Galicia, de los que conocemos 80 relatos, nos relatan el viaje, tenemos también menores repertorios de caminos, destacaremos el de Fernández de Mesa, publicado en 1755. En esta obra, describe los caminos de época borbónica, nos describe varios caminos, y diferencia entre caminos de rueda y caminos de herradura, caminos en los que pueden circular carros, y los otros, solo con caballos y mulas.

Otra fuente muy útil es la cartografía, son muy útiles, por ejemplo, el manejo de mapas militares escala 1:50000, ya que estos mapas, además del trazado de los caminos y los nombres, aportan gran cantidad de topónimos que son útiles a la hora de seguir una vía romana, pero estos topónimos hay que comprobarlos in situ, ya que fue elaborado por personas castellanohablantes que no entendían el gallego (son normalmente mapas elaborados en la España de los años 40). A estos mapas más modernos, hay que sumar mapas más antiguos que se conocen desde el siglo XVII, y que son mapas de caminos. Entre ellos, destacan el mapa de Tomás López, escrito en 1777, o el mapa de Fontán en 1845.

Otra fuente muy útil, y muy usada especialmente para el caso gallego, es la toponimia, ya que las vías romanas despertaron gran admiración, y de ahí que en España recibieran nombres como Camino de la Plata, Camino de los Godos, Camino de los Moros, etc. En el caso de Galicia, las vías romanas reciben nombres como Camiño dos Mouros, Brea Vella, Camiño Romano, Camiño Real, Rúa Vella o Estrada.

Existen también otros topónimos alusivos a las vías romanas que hacen referencias a los giros en los caminos, tales como: Codos (de Larouco, en la localidad de Trives, provincia de Ourense), Retorta, Rodeleira, Torneiros, etc. Hay otros topónimos referidos al cruce de vías, como, por ejemplo, Trives, alusiones a miliarios, por ejemplo, los topónimos Padróns, Padrón, Pedrafita, etc. Algunos también hacen alusiones, por ejemplo, a pasos naturales de la vía, como puede ser: Porto, Portelas, etc., incluso hay topónimos referidos a pasos aduaneros como Portazgo, Portaxe, etc., muchos de los cuales están a la salida de puentes romanos.

Otra fuente muy utilizada es la documentación medieval. En Galicia, hay una gran cantidad de datos, y en general, la documentación general aporta una gran cantidad de datos relacionados con puentes o caminos. El dato más significativo es cuando aparece citado un camino con el nombre de Vía Antiqua, que probablemente sea romana.

Otra fuente muy útil es la fotografía aérea, tanto la fotografía aérea antigua, por ejemplo, la de los llamados vuelos americanos, como la fotografía aérea más actual, sobre todo la que se realiza con satélites.

Otra fuente muy interesante es el folclore (leyendas relacionadas con caminos antiguos). En torno a las vías romanas, hay una serie de leyendas de tesoros enterrados al lado de las vías o relacionadas con historias de santos al lado de las vías, y cuyos restos se trasladan también por el trazado de las vías, o ciudades que fueron destruidas por las hormigas, esta situación corresponde a veces a mansiones viarias.

Simón de Eiré

Nota: este texto se basa en apuntes de la asignatura de Arqueología I, impartida por el profesor Jose Manuel Caamaño Gesto, dentro del Grado en Historia de la USC (Universidad de Santiago de Compostela)

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