La escuela de Annales (II)

A las reuniones de Annales acudieron muchos profesionales de diferentes ramas del conocimiento (aunque los historiadores eran mayoría). Estos profesionales establecen afinidades, planteamientos más o menos comunes, crean una idea del valor de la interdisciplinariedad. De entrada este grupo goza de un especial desarrollo. La gran primera amenaza para este núcleo va a ser el momento en el que en el desarrollo de sus disciplinas académicas se especialicen y comiencen a dispersarse.

Ya en ese núcleo inicial parece haber una especie de liderazgo dual de Marc Bloch y Lucien Febvre (historiadores ambos), que tienen una idea más clara desde el punto de vista organizativo y asumen la idea de que a partir de ahí pueden generar un planteamiento global. Ese núcleo inicial mantiene sus relaciones hasta que estas dos personas establecen la idea de crear, dada su dispersión, una revista como órgano de expresión y como lugar de relación e interacción de todos los integrantes y defensores de esta corriente. Eso les otorga un papel secundario dentro de la historiografía francesa del momento, no son bien valorados ni muy conocidos, tienen que luchar por imponer o defender sus planteamientos.

Una de las cosas que hacen y después retocarán es establecer una cierta identidad historiográfica. Tienen un punto de vista renovador y por lo tanto necesitan de antepasados, reivindicar que no están trabajando en el aire, sino que están trabajando con historiadores reconocidos que les den legitimidad a sus formulaciones.

Precedentes de Annales existieron desde el siglo XIX y algunos de ellos con un papel bastante fundamental sobre los orígenes de todos estos procesos. La historia de dimensión social ya se tenía desarrollado en Estados Unidos con Frederik Jackson Turner, autor de toda una perspectiva de la “historia de la frontera” (concepto del que intentaré hablar en otro artículo), que desarrolla un modelo de historia social con poca relación con el contexto europeo.

En Europa estaba Henri Pirenne, autor de una historiografía pequeña como la belga, y que desarrollaba inquietudes que tenían que ver abiertamente con una historia económica y social, además de tener una personalidad bastante particular. El mérito de Pirenne y de algunos otros historiadores residía en que la historia económica y social no eran los temas predilectos en la historiografía de su época, ya que la historiografía en su época parecía que solamente le daba importancia a la historia política. De hecho, los autores de Annales deciden invitar a Henri Pirenne a que dirija la revista que van a fundar en 1929, llamada precisamente Annales, porque entienden que es un precedente, y de manera entusiasta le llaman “el maestro”. Sin embargo, “el maestro” no les había dado ninguna clase, solamente entienden que es el maestro a partir de la influencia de sus obras. El declinará esa invitación. Aún así, existe una cierta filiación a través de sus obras.

Por otro lado, se encontraba Karl Lamprecht, que hacía en Alemania una historia con una cierta perspectiva obrerista, muy mal considerada desde la comunidad de los historiadores alemanes, pero muy reivindicada posteriormente. Pirenne y Lamprecht van a ser las dos principales influencias de Annales en sus principios. Pero no son las únicas influencias que recibe Annales. Los autores de Annales hacen un reconocimiento de la importancia que para ellos tuvo la Ilustración, sobre todo Voltaire, Chateaubriand, autor cristiano romántico, o Jules Michelet, un historiador entre metódico y romántico. Junto a ellos establecen toda una serie de referencias que son diversas y prueban que más que referencias intelectuales de primer orden, parten de su propia consideración. Reivindican mucho a Pierre Vidal, un geógrafo francés, a un filósofo como Henri Berr, que crea la Revista de la Síntesis Histórica y se constituye como una referencia obligada para ellos en la referencia de una historia total, François Simiand, un hombre que tiene una formación como sociólogo y economista. Como sociólogo es un discípulo de Durkheim, acaba desarrollando una idea económica de la historia. Tiene una idea particular de que los conocimientos sociales tienen una cierta evidencia entre sí que se trasluce a partir de los trabajos históricos. Se convierte en un autor de referencia a la hora de elaborar la historia económica difundida desde Annales.

La propuesta de Annales se elabora desde una perspectiva fuertemente nacionalista, un movimiento enormemente condicionado por la cultura francesa. Está muy fuera de las grandes líneas desarrolladas con carácter general y en una situación claramente dependiente a nivel intelectual. Henri Berr hace una reclamación insistente sobre la necesidad de que Francia construya una nueva potencialidad cultural. Berr anuncia un desarrollo que se va a generar inmediatamente mediante la cual, la cultura francesa desarrolle nuevas potencialidades y se vuelva un hervidero cultural. En ese desarrollo cultural, una parte fue desarrollada por los historiadores, a través de un proceso humilde en sus principios, pero que va afirmándose contemporáneamente hasta convertirse en una referencia obligada en la cultura francesa y que se irá expandiendo hacia otros países.

Simón de Eiré

Nota: este texto se basa en apuntes de la asignatura de Tendencias Historiográficas, impartida por el profesor Santiago Jiménez Gómez, dentro del Grado en Historia de la USC (Universidad de Santiago de Compostela)

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