Cuando casi nos extinguimos

volcanTobaCaldera
El hoy pacífico lago Toba

En el norte de la isla de Sumatra se encuentra el lago Toba, una superficie de agua cristalina de 100 km de largo, 30 km de ancho y 500 metros de profundidad. En su día, esto fue la caldera de un volcán, que hace aproximadamente 73000 años entró en erupción dejando al borde de la extinción a la especie humana.

El espacio que ocupa hoy en día el lago estaba ocupada en aquel entonces por entre 2500 y 3000 km3 de roca, que salió propulsada cubriendo un área de cuatro millones de km2, lo que supone aproximadamente un uno por ciento de la superficie terrestre. Pero no fue la explosión, o la onda expansiva lo que fue tan dañino para la especie humana, si no lo que vino después.

Esta erupción provocó un invierno que duró seis años y dio comienzo a la última glaciación con los 1800 años más fríos desde hace 125000. Es aproximadamente lo que ocurriría si estallara una guerra nuclear entre Estados unidos y la antigua URSS. A consecuencia de ello se extinguieron doce especies de grandes mamíferos del sureste asiático y sufrieron cuellos de botella genéticos, es decir, sus poblaciones se vieron reducidas hasta casi la extinción, muchas otras especies como chimpancés, orangutanes de Borneo, macacos de india central y tigres. El subcontinente indio quedó cubierto por una capa de entre diez y quince centímetros de ceniza y sus selvas densas fueron sustituidas por praderas o bosques dispersos que se adaptaban mejor al frío.

Por aquel entonces ya existían homínidos fuera del continente africano, pero la mayor parte se extinguieron, probablemente a causa de esta erupción. Nuestra especie se cree que estaría compuesta por entre cincuenta mil y cien mil individuos, y ya presente en oriente medio, pero se vio drásticamente reducida a unos pocos miles de individuos, aproximadamente diez mil, quizá menos. Esos pocos restos de humanidad se salvaron gracias a encontrar refugio en ciertos hábitats protegidos en la zona ecuatorial de África. Se cree que fue en ese momento cuando se desarrolló el comportamiento humano actual, gracias al cual, tras concluido lo peor, la especie pudo multiplicarse de nuevo y extenderse por todo el mundo. Esto significa que toda la diversidad humana actual procede tan solo de unos pocos miles de individuos, que vivieron en África hace unos 73000 años y que tenían una morfología parecida a la de los bosquimanos actuales.

¿Pero cómo pudo una explosión volcánica tener unos efectos tan drásticos sobre el clima? Se trata de un cúmulo de factores, en primer lugar las partículas en suspensión provocaron que entrara en la tierra una menor cantidad de luz, pero aun después de posarse, la ceniza acumulada provocó una disminución del albedo, es decir, provocó que se reflejara más luz al espacio. Además de los efectos físicos, también hubo efectos químicos por la liberación de varios miles de millones de toneladas de sulfatos a la atmósfera, que provocaron la condensación de agua en nubes reduciendo la radiación solar que penetraba en el planeta. Todos estos factores integrados provocaron una reducción de entre diez y quince grados de temperatura en latitudes altas que muchas especies fueron incapaces de soportar.

Existe cierta controversia respecto a la magnitud de esta catástrofe debido principalmente a dudas sobre los métodos de medición cronológica y a unas herramientas de piedra encontradas en India sobre la capa de cenizas. Respecto a lo primero solo cabe esperar a métodos de medición más precisos, y respecto a lo segundo se cree que no es incompatible, ya que la extinción pudo tener lugar varios años más tarde debido a las condiciones climáticas y a los cambios en el ecosistema, pero de momento lo que ocurrió entonces sigue siendo una incógnita.

En cualquier caso, esta historia nos recuerda lo frágil que es nuestro mundo y lo cerca que estamos de la catástrofe si no cuidamos lo que nos da sustento. También nos recuerda que hace unos miles de años todos éramos hermanos y vivíamos juntos, que todos procedemos de un grupo tan pequeño y tan reciente que es ridícula cualquier idea de superioridad racial. Cuidemos nuestro mundo, y recordemos de donde venimos.

Silvestre Santé

Bibliografía:

Williams, A.J., Ambrose, H.S. et al, 2009. Environmental impact of the 73 ka Toba super-eruption in South Asia. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology 284, 295-314.

Williams, M., 2012. The w73 ka Toba super-eruption and its impact: History of a debate. Quaternary International 258, 19-29.

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